Este finde le hemos pegado a la poda del tempranillo. La niebla del río era espesota y se metía bien en los llanos de La Rada
Una vez en la parcela, la nube baja y el sol mañanero creaban una curiosa luz amarilla, que llenaba todo. La humedad colgaba gotas de los alambres, brillando como diamantes pulidos. Enseguida despejó, quedando una estupenda mañana de poda. Mi maltrecho lomo lo atestigua.
Arborófila pechiparda (Arborophila brunneopectus). Un grupo familiar en Deo
Nui San, Vietnam
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Taxonomía y situación de las fotografías Algo sobre la arborófila
pechiparda La arborófila pechiparda mide de 26 a 29 cm, y no presenta
diferencias apare...
Hace 5 días





Da gusto veros trabajar
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