Se esconde, agazapada en días ventosos y desapacibles. Tímida como adolescente insegura, adelanta en gestos mínimos su esplendor sensual, pero avergonzada se retrae otra vez ocultándome el rubor de sus mejillas. A pesar de sus titubeos, los heraldos pregonan a voces su inminente reinado: el sonoro croar de las ranas del royo, las yemas hinchadas de los árboles, la ternura vegetal de los primeros brotes.... Es la primavera, primo, que se apresta a saltar definitiva sobre nuestros corazones.
Urraca bronceada (Crypsirina temia). La urraca arbórea de cola de raqueta.
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Taxonomía y situación de las fotografías Algo sobre la urraca bronceada La
urraca bronceada es un córvido más bien pequeño (31-33 cm y 114-145 g) pero
co...
Hace 6 días




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