En la Loma de La Zorrera está la que es, posiblemente, la parcela más seductora de nuestro viñedo. En un otero de casi dos hectáreas que se abre a los cuatro vientos, la Touriga nacional ofrece siempre un espectáculo magnífico, luminoso.
Pero para disfrutarlo hay que salvar el desnivel que media entre la bodega y las cepas, cosa que yo hago con mucha frecuencia: poda, vendimia, tratamientos, riegos, poda en verde... Yo considero la subida a La Loma como mi gimnasio particular, solo que gratuito y sin cuotas mensuales, sin olores a humanidad y sin machaconas pistas musicales motivadoras, quizás solo el apacible canto de algún pajarillo.
Siete u ocho minutos suelo tardar en subir, cuando lo hago con viveza. Algo más cuando me paro a coger resuello o a contemplar la estampa del pueblo a lo lejos o el verde de los pinos...
En la entrada de hoy no hay recomendación musical porque acompaña la subida el stormy monday blues, con nada menos que BBb king & albert collins.


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